La primavera es una de las temporadas más interesantes en términos gastronómicos, pues salimos de las heladas, el frío y la lluvia para dar la bienvenida a un clima más templado que favorece un amplio repertorio de productos de temporada como ricas verduras y hortalizas. En nuestro gastrobar hemos recibido recientemente un producto que nos encanta: el guisante. Nuestro proveedor, Frutas Eloy, ya conoce nuestra cocina tradicional vasca, en la que utilizamos esta legumbre en distintas elaboraciones.

Y tanto ellos como nuestros fieles clientes saben que en Muñagorri apostamos por una alimentación saludable, para la cual empleamos los mejores productos del mar y de la tierra. En este caso, las propiedades del guisante son numerosas: es una fuente de vitaminas C, K, A y B1, además de minerales como el hierro, fósforo y magnesio; tiene entre tres y cuatro veces más proteínas que las hortalizas frescas, aunque son muy digestivas; mejora el estado de ánimo, previene la anemia, ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre, por lo que está indicada para diabéticos, y es un aliado en el control del colesterol. Es también una fuente de fibra, especialmente de fibra soluble, y protegen el sistema nervioso.

Con todo esto en mente, sabemos que entre los platos de sabores clásicos que nos caracterizan no puede faltar este producto para comer bien, es decir, de forma beneficiosa para la salud.

Por eso, durante el tiempo que dure la temporada de guisantes ofreceremos dos elaboraciones fuera de carta que podréis degustar tanto en la barra como en el salón interior, y que llevan el sello de la cocina de autor de Pedro Muñagorri: Guisantes salteados con mollejas de ternera y jugo de caza, y Guisantes y espárragos con crema de patata y jugo de pichón. Para elaborar este último, desenvainamos los guisantes y los blanqueamos dejándolos al dente. Después pelamos y cocemos los espárragos para pasarlos después por la parrilla. Por último, lo presentamos en el plato sobre una crema de patata, salteando los espárragos y los guisantes, y agregando el jugo de pichón. Para terminar, añadimos unas gotas de aceite de oliva virgen extra. Rico, ¿no?