Guía del Ocio

El restaurante Muñagorri cambia de ubicación para ofrecer, en un comedor de aire burgués, formal, pulcro y sin el menor exceso, una cocina de mercado de raíces vascas e influencia clásica.–Guía del Ocio

Del cordero lechal a una cocina de mercado de raíces vascas e influencia clásica, del tipismo en la decoración a un comedor de aire burgués, formal, pulcro y sin el menor exceso, del restaurante a un local mixto con buena barra y pinchos a tener en cuenta.–Guía del Ocio

La cocina de Pedro Muñagorri conserva las querencias resumidas en una carta breve (once entradas, cuatro pescados y cinco carnes) en la que hay sitio para mostrar su querencia por el producto -cecina, anchoas, ventresca de bonito, etc.- y las fórmulas culinarias clásicas (foie gras mi-cuit, steak tartar, etc.). La cocina de Pedro Muñagorri también conserva su querencia por las fórmulas tradicionales vascas.–Guía del Ocio

El bar parece haber llamado la atención de los habituales de la zona. La barra y las mesas reúnen una clientela que se afana en torno a la oferta de tapas y raciones. Pueden ser frías, como el rape alangostado, o calientes, como las croquetas de jamón, la tartaleta de txangurro al horno o una fideuá de calamares necesitada de un poco más de sabor. Cuando en el comedor llega la hora del postre, la casa diferencia las dos propuestas que llegan del obrador de La Húngara, al otro lado de la calle: tarta Sacher y tarta de manzana.–Guía del Ocio

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